Dale un respiro: los niños también pueden sufrir ansiedad

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Un mal día en el cole, un compañero que se lo hace pasar mal, los controles o exámenes, los hermanos… un millón de cosas en su universo les hace estar tensos, nerviosos, y mostrarse desobedientes e irritables. Sí, nuestros niños también pueden tener ansiedad y en ocasiones, estrés.

¿Cómo ayudarles a relajarse?

A través de la respiración podemos ayudarles a relajar la mente, el cuerpo, y a sustituir su estado de ánimo por otro más tranquilo.

¿Pero cómo les enseñamos a respirar mejor?  

Utilizando este pequeño truco, y convirtiendo el momento en que se lo estamos enseñando en algo tranquilo pero divertido. Nuestros hijos se relajan percibiendo nuestro olor, el olor de nuestras colonias o perfumes, sobre todo si lo tienen muy asociado a nosotros, les hace sentirse seguros. 

Quién no recuerda sonreír y relajarse al entrar en casa de nuestros padres después de mucho tiempo, o evocar a nuestra madre o abuela después de oler su colonia o incluso el suavizante que usaba. El olfato es el sentido más primario y potente, y el que más fácilmente se identifica con las emociones asociadas.

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Pues bien, vamos a usar esa sensación de seguridad, ya relacionada con el  olor, para facilitarles la relajación, poniendo unas gotas del perfume en un Kleenex o en un pañuelo.

  • El primer paso es decirle que  inhale profundamente por la nariz, despacio, de forma natural, todo lo que pueda.
  • Después, que aguante la respiración dos segundos (contamos para él: uno…, dos), y que suelte el aire por la boca lo más despacio posible, como si quisiera silbar. Los mejores resultados se dan cuando el proceso se repite 10 veces.
  • Hacerlo con ellos, al mismo tiempo refuerza su técnica y el aprendizaje: la primera vez los dos con los ojos abiertos, para que el niño pueda imitar lo que hacemos, y desde la segunda con los ojos cerrados, para favorecer su concentración en la respiración.
  • Cuando lo tenga aprendido, es conveniente hacerle ver que las sensaciones han cambiado, que está más tranquilo. Cuando veamos que lo siente y lo entiende, le explicaremos que debe recordar ese momento y la sensación que tiene en ese instante, para que cuando se sienta nervioso, realice el ejercicio.
  • Si le cuesta hacerlo solo con la imaginación, le daremos un kleenex con unas gotas de colonia para que lo lleve en el baby, la mochila, o para que lo guarde en el cajón. Así podrá ir aprendiendo poco a poco.

¿Qué te parece esta técnica? ¿La has probado alguna vez? 

Ana Saro

Fotos: Pixabay.com

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