Celos entre hermanos

Desde nuestra infancia y en algún que otro momento (ejem, ejem, más bien en muchos, seamos sinceros), todos hemos sentido celos. En la mayoría de los casos las primeras personas que nos han provocado esos celos han sido nuestros hermanos: celos por la llegada de un hermanito, celos por nuestro hermano mayor, celos por la única niña o niño de todos los hermanos…

Pero, ¿qué son los celos?

Bien, los celos son un estado afectivo que se “activa” cuando nos da miedo perder el cariño y la atención de alguien al que queremos mucho, o cuando sentimos que ese cariño hacia nosotros se ha reducido por “culpa” de la aparición de otros en nuestra relación. Básicamente es un estado en el que se mezcla el miedo a que prefieran a otros antes que a nosotros, junto con la envidia y el resentimiento hacia nuestros “rivales”.

Muchos padres se preguntan si es normal que se establezca esta relación entre sus hijos, sobre todo cuando las peleas, los gritos y/o los insultos son constantes, o cuando ven que su hijo mayor retoma conductas de niños más pequeños imitando a su hermano menor. Bien, padres del mundo, es normal, vuestros hijos lo superarán y serán grandes apoyos los unos de los otros. Los celos son una parte del aprendizaje social del niño y le prepara para desarrollar habilidades sociales y destrezas personales que van a facilitarles la vida. Solo en algunos casos se complica hasta lo que denominamos “celos patológicos”, pero incluso en esos casos existen soluciones. A continuación os describo qué situaciones pueden dar lugar a que los celos se hagan algo más intensos, qué pautas podéis seguir para evitarlos en lo posible y, en el caso de que ya existan, aquellas que os ayudarán a que desaparezcan.

Situaciones que propician los celos

Hay ciertas dinámicas familiares, de las que no tenemos por qué ser conscientes, que pueden propiciar los celos entre hermanos, como por ejemplo:

  • Privilegios que otorgamos según se llega a cierta edad y que los hermanos se “restriegan” entre ellos, sobre todo si la diferencia de edad es pequeña.
  • La preferencia inconsciente sobre el hijo del sexo diferente (por fin llegó la niña, el niño… después de tanto chico/a, no nos lo podemos creer)
  • La llegada del nuevo hermano mientras el mayor todavía está en fase de apego (no nos da la vida entre el recién nacido y el mayor que demanda un montón…)
  • Las diferentes personalidades de los hermanos que nos hacen sentirnos más “replicados” en ellos (es igual que yo a su edad, seguro que lo entiende).
  • Los hijos con mayor sensibilidad y/o menor autoestima que sus hermanos y que interpretan las situaciones de manera más personal (no entiendo que se ponga así, a su hermano esto le daría igual)

Como podéis ver son situaciones normales, habituales, que se dan sin que casi nos demos cuenta entre todo el lío de cada día, pero que los niños podrían vivir como pérdidas del afecto que ya tenían ganado y que “activan” comportamientos que ellos creen que les devolverá lo que piensan que han perdido.

Cómo evitar celos entre hermanos

¿Cómo podemos evitar/solucionar los celos?

Estas son algunas de las pautas que podemos poner en marcha para diluir esos celos:

  • Fomentar siempre la cooperación entre los hermanos: ir juntos a por el pan, que recojan la mesa o realicen las tareas de casa como equipo…
  • Establecer el respeto por la intimidad y las propiedades individuales de toda la familia, y normas sobre aquellos elementos comunales.
  • Premiarles como equipo por las actitudes de ayuda y cooperación entre ellos: por ejemplo, “Felicidades por haber sabido que necesitabas la ayuda de tu hermano y haberla pedido, y felicidades a ti por haber prestado esa ayuda. Hoy podéis ir a dormir 15 minutos más tarde”.
  • Establecer un momento en familia para que expresen sus frustraciones y sus puntos de vista, sin censuras y controlado. Es decir, les enseñamos a negociar, “Vamos a hablar de vuestro problema, cada uno dirá lo que piensa, buscamos una solución y nadie se levanta de aquí enfadado”.
  • Evitar las comparaciones entre ellos, nuestros hijos son distintos y merecen poder serlo.
  • Dedicar tiempo a los hijos en conjunto pero también por separado. En este punto es bueno conocer sus gustos y elegir con cada uno algo que no le guste al resto para que ese tiempo sea algo natural.
  • Reforzar lo que hacen “bien”.
  • Establecer unos límites y reglas familiares consistentes para todos.
  • Ser muy generosos con las palabras y los gestos de cariño hacia todos. Hay niños más tendentes a mostrar y recibir afecto de manera explícita que otros, unos son más de tacto que de palabras o viceversa, pero en cualquiera de los dos casos notar el afecto siempre es positivo, sea como sea expresado.

Cuando llega un nuevo hermanito…

  • Evitar frases como “No te acerques”, “Se te va a caer”… y utilizar frases como “Qué bien está contigo”, “Mira cómo te sonríe”…
  • El nuevo bebé requiere mucho, pero somos dos, mientras uno está con el bebé que el otro esté jugando o atendiendo al mayor y rotar esos papeles.
  • Elogiar al mayor cuando tenga conductas espontáneas de cuidado o atención hacia el pequeño.
  • Achuchar y abrazarles mucho, a la vez. Que se sientan muy queridos.
  • Fomentar y alabar las conductas generosas de los mayores.
  • “Venderle” al hermano mayor las ventajas de ser mayor y no ser ya un bebé: “Claro, como ya eres mayor comes en la mesa, tu hermanito/a como es bebé todavía no puede hacerlo”. De esta forma se centrará en los aspectos positivos de ser mayor en lugar de en los negativos (en las “pérdidas”).

Espero que estas pautas os sirvan de ayuda y mejoren la situación de celos entre vuestros hijos. Hoy jueves 9 de Marzo, a las 7:15, hablamos en directo de todo esto en el podcast “Buenos días Madresfera” (*Si no has podido escucharlo puedes hacerlo cuando quieras a través del perfil de Madresfera en Spreaker y/o descargando el audio)

Ana Saro Moncloa

Fotos: Pexels.com

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