¿Qué tipo de persona eres en un grupo? Lo que «La Gran Noche del Pop» nos enseña sobre nosotros mismos

¿Qué tipo de persona eres en un grupo? Lo que «La Gran Noche del Pop» nos enseña sobre nosotros mismos

Si aún no has visto el documental «The Greatest Night in Pop» en Netflix, te lo recomiendo. Aunque es un documental musical, nos muestra a la perfección las distintas formas que tenemos de relacionarnos cuando estamos en grupo.

La historia es esta: en la noche del 25 de enero de 1985, 46 de los músicos más famosos del mundo —Michael Jackson, Bruce Springsteen, Tina Turner, Bob Dylan, Cyndi Lauper…— se metieron en un estudio de Los Ángeles con un objetivo aparentemente sencillo. Grabar «We Are The World» en una sola noche para recaudar fondos contra la hambruna en Etiopía.

Spoiler: lo consiguieron… pero no fue un camino de rosas.

Lo que me parece fascinante, desde mi perspectiva como psicóloga, es que en esa noche de grabación ocurrió todo lo que pasa en cualquier reunión de trabajo, en una cena familiar o en el grupo de WhatsApp del colegio. Porque estar en un grupo nos hace ser conscientes de partes de nosotros mismos que solo salen a la luz cuando nos exponemos a otros.

Vamos a verlo.

El que necesita controlarlo todo: el perfil «Quincy Jones»

Ilustración de psicología relacional del perfil controlador inspirado en Quincy Jones para terapia en Majadahonda. Antes de empezar la sesión, Quincy Jones colgó un cartel en la puerta del estudio: «Deja tu ego en la puerta». Una frase preciosa. Y un intento bastante inocente de controlar algo que, por naturaleza, es incontrolable: las personas.

Quincy representa a ese perfil que todos conocemos —y que todos hemos practicado alguna vez en grupo—: la persona que necesita tener el control porque, en el fondo, tiene un miedo enorme a que todo se desmorone. Lo que desde fuera puede parecer arrogancia y prepotencia, es, en realidad, mucha ansiedad y mucha necesidad de control, aunque las personas con este perfil lo disfracen de sentido de la organización.

Son los que sacan los proyectos adelante. Los que a las 11 de la noche siguen con el ojo puesto en los plazos. Pero que en las relaciones personales pueden ser agotadores —tanto para los demás, como para ellos mismos—. Porque controlar  implica no confiar, y porque vivir en modo «director de orquesta» las 24 horas tiene un coste emocional enorme.

Si te reconoces aquí, piensa que estás utilizando una estrategia que en alguna etapa de tu vida tuvo mucho sentido y era la adecuada, pero debes preguntarte si hoy la sigues necesitando.

El que sostiene a todo el mundo: el perfil «Lionel Richie»

Dibujo psicológico del perfil cuidador que sostiene a los demás en consulta de psicóloga en Majadahonda. Lionel Richie es el pegamento de aquella noche. El que va de un lado a otro asegurándose de que todo el mundo esté cómodo, que nadie se sienta desplazado, que la sesión salga bien. Sonríe todo el rato aunque por dentro esté al borde del infarto.

Este perfil lo aguanta todo. En el trabajo, en casa, con los amigos… pero tiene su cara B: la persona que siempre se adapta suele tener muy enterradas sus propias necesidades. Si le preguntas cómo está, la respuesta automática es «bien, lo importante es que los demás estén bien».

Cuando deciden hacer terapia y llegan a consulta es siempre cuando ya no pueden más. Cuando llevan años siendo el sostén de todos y un día se dan cuenta de que nadie les ha preguntado a ellos qué necesitan. De que han estado tan pendientes del bienestar ajeno que han perdido de vista el propio.

Si este es tu perfil, hay una pregunta que te propongo esta semana: ¿cuándo fue la última vez que te permitiste pedir ayuda de verdad?

Bob Dylan y el bloqueo que nadie vio venir

Ilustración sobre la gestión emocional e inseguridad en dinámicas de grupo de Bliss Psicología. Bob Dylan llegó visiblemente incómodo. Ante la masa de artistas y la presión del momento, se paralizó. Aunque parecía que todo le daba igual, y que le gustaría estar en cualquier otro sitio, lo cierto es que la situacion le desbordó. Sin la intervención de Stevie Wonder —que se sentó con él al piano, a solas, sin prisas, y haciendo gala de mucho humor — no habría podido cantar su parte. Necesitó sentirse seguro para poder cantar. Necesitó que alguien le tendiera un puente.

Cuántas veces etiquetamos a alguien de «difícil» o «pasota» cuando lo que está pasando es que el grupo, el bullicio o la presión les deja sin recursos. No un problema de actitud, es un problema de gestión emocional y de inseguridad. El talento en estas personas aparece cuando no se sienten juzgados ni presionados. Y en un grupo a veces esto no es posible.

Los que desaparecen cuando la cosa se pone difícil: el perfil «evitador»

Ilustración que ejemplifica el mecanismo de evitación experiencial y ansiedad social en un grupo. El documental menciona algo enormemente revelador: algunos artistas se fueron a mitad de la noche sin dar explicaciones. La presión, el cansancio, sentirse fuera de lugar entre tanta estrella… en fin, se fueron y en lugar de decir «nos vamos», simplemente desaparecieron.

Este patrón —que en psicología llamamos evitación experiencial— es muy habitual en consulta. Cuando una situación genera mucha ansiedad (de manera anticipatoria, o ya en la propia situación), mucha gente la evita sin más, o se va. Recrean la sitaución en su mente imaginando todos los problemas que les puede generar y deciden no arrigarse, o bien estando allí deciden marcharse en el pico más alto de ansiedad, antes de que les baje.

La evitación les da un alivio inmediato, pero a largo plazo construye les una vida cada vez más pequeña. Porque cada vez que escapamos de algo difícil, le mandamos a nuestro cerebro el mensaje de que efectivamente era peligroso y que no podíamos manejarlo. Y el cerebro toma nota.

El que brilla más cuando nadie le mira: el perfil «Michael Jackson»

Dibujo que representa el perfil introvertido y la contención del potencial en terapia psicológica.Hay un momento en el documental que me encantó. Michael Jackson, en un descanso, se pone a improvisar pasos de baile solo, sin cámaras, sin público. En el grupo funcionaba, se adaptaba, cumplía… pero se contenía. Es exactamente en ese momento privado cuando se entiende por qué era quien era.

Este perfil no se bloquea, funciona bien en los grupos, pero se guarda la totalidad de su pontencial. En el trabajo se adaptan, no ocupan demasiado espacio. Pero en la calma de su mundo privado tienen una riqueza que no enseñan. Se contienen. Y eso tiene un coste: llevar años sin que nadie —ni ellos mismos— vea realmente lo que valen.

¿Y tú? ¿Cuál eres en tu grupo?

Lo que pasó aquella noche en el estudio yo lo he visto mil veces en la consulta. Y tú probablemente lo has vivido en tu oficina, en tu familia, o en el grupo de padres del colegio. El controlador que lo organiza todo. El que sostiene a todos sin que nadie le sostenga a él. El que siempre parece «a por uvas». El que desaparece cuando la cosa se pone difícil. El que se deja brillar solo en privado.

En la vida tiene que haber todo tipo de personas. Todas tienen su función y todas son necesarias e importantes. La clave cuando te estás relacionando en cualquier tipo de grupo no es cambiar quién eres, sino sentirte bien contigo. Y, para lograrlo, en ocasiones debemos «limar» aquellas facetas de nuestra personalidad que son más extremas.

¿Te has reconocido en alguno de estos perfiles y sientes que ese patrón te limita? En Bliss Psicología podemos mirarlo juntos. Te veo en la consulta de Majadahonda y también online si te va más.

Ana Saro.

Psicóloga General Sanitaria en Bliss Psicología

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