el gritoCasi todos vamos por la vida como pollos sin cabeza, la familia, la salud, la economía… ¡hay tantas cosas de las que preocuparse! Pero una cosa es pensar en algo para encontrar una solución, y otra muy distinta es que esos pensamientos nos generen verdadero malestar, y/o no podamos controlarlos. Hay muchos tipos de ansiedad, veamos algunos de ellos (a grandes rasgos, esto no es un inventario clínico):

Si nos notamos inquietos, nerviosos, y eso es constante y muy muy molesto durante casi todo el día, pero realmente no somos capaces de encontrar la fuente del problema, puede que estemos hablando de “Ansiedad Generalizada”.

Llegan los exámenes, hemos estudiado… y a la hora de la verdad nos quedamos en blanco. Tenemos que hablar en público y las palabras no salen ¿por qué? Esto se llama “Ansiedad por actuación”.

No soportamos las reuniones sociales, conocer gente nueva es…grrrrrrr. Nos tiembla todo. Pero tampoco llevamos bien las reuniones con conocidos, nunca sabemos qué decir, nos sentimos fuera de lugar… En este caso podría hablarse de “Fobia Social”.

Si tienes miedo, de manera irracional, a la sangre, las agujas, las arañas o los aviones… aunque sepas que no hay motivo, y ese miedo te bloquea en ocasiones, quizá tengas una “Fobia”.

De repente, de la nada, surge un pánico repentino, el corazón nos palpita a todo tren, sudamos, temblamos, sentimos hormigueo en manos, brazos y piernas. ¿Estoy teniendo un ataque cardiaco? ¿Me estoy muriendo? ¡Creo que voy a desmayarme! Al ratito todo ese tsunami se para, igual de mágicamente que como llegó, pero estamos desconcertados, asustados, ¿por qué ha pasado?, ¿volverá a pasar? Puede ser que estemos teniendo un “Ataque de pánico”.

¡Mis pensamientos me acosan! No puedo pararlos. Sin saber cómo una idea se mete en mi cabeza, una idea que me provoca pavor, y que me hace entrar en un bucle infinito. Espera… cada vez que empiezo a caminar con el pie izquierdo parece que se me pasa. Ok, si camino siempre con el pie izquierdo el día será bueno y lo que pienso no ocurrirá. Vaya, ¿seguro que he empezado a caminar con el pie izquierdo? No me acuerdo. Volveré hacia atrás y empezaré de nuevo el paseo. Si no eres capaz de controlar tus pensamientos y necesitas realizar conductas para calmarte… hablamos de “Obsesiones y Compulsiones”.

De repente, sin motivo aparente empiezo a sentir y a oler lo mismo que el día del accidente de coche. Parece que vuelvo a estar allí, no lo puedo controlar, no puedo respirar… está pasando otra vez!!! Si has vivido una esperiencia de este tipo, un accidente, un atraco… y lo revives en algunas ocasiones, con los mismos sentimientos y miedos que aquella vez… podría tratarse de un “Trastorno por estrés postraumático”.

Todos me dicen que mi nariz no es grande, pero todos me engañan. En la estación espacial tienen fotos de ella. He ido al cirujano plástico y se ha negado a operarme porque dice que es normal. ¿Pero es que no lo ven? Yo solo veo nariz… hasta cuando no me miro en un espejo. Es más, aunque digan que no… no me hablan a mí, ¡hablan a mi nariz! “Trastorno dismórfico”.

Tengo algo malo, lo sé. No paro de ir a todos los especialistas médicos… y todos me lo niegan. Al principio, cuando el médico de turno me decía que la prueba médica era perfecta, la verdad es que me tranquilizaba, pero ahora… ahora la certeza de que algo está mal en mi cuerpo regresa de nuevo. ¡Tengo que volver al médico! “Hipocondría”.

¿Los conocíais? ¿Habéis pasado, vosotros o alguien cercano, por alguna de estas experiencias? ¿Cuál será más común? ¿Os gustaría conocer algún truquillo para manejarlos mejor?

Las Psicóloguis

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