Ainsss que llega el síndrome postvacacional. Las vacaciones se han acabado, y llega lo inevitable: la vuelta al trabajo, la rutina, los correos acumulados, ¡¡los whatsapps del chat de padres!!… Y lo enfrentaremos de la mejor manera posible, como cada año.
Pero algunos arrastramos esa sensación de apatía, cansancio e irritabilidad… desde el final de los días libres ¿por qué ahora si tenemos las pilas cargadas?.
Si estás en este mood, amiga, amigo… estás con el síndrome postvacacional.
En este artículo te cuento qué es, cómo identificarlo y, sobre todo, qué hacer para volver a la rutina sin perder la motivación.
¿Qué es el síndrome postvacacional?
El síndrome postvacacional no es una enfermedad oficial, pero sí un conjunto de síntomas reales:
- Cansancio y falta de concentración.
- Apatía, tristeza o irritabilidad.
- Problemas de sueño.
- Dolores de cabeza o malestar digestivo.
Se produce porque el cuerpo y la mente se acostumbran al ritmo relajado de las vacaciones, y el regreso brusco al trabajo genera estrés.
Consejos de psicología para superar la vuelta a la rutina
1. No quieras hacerlo todo el primer día
El error más común es llegar a la oficina y querer revisar 300 correos de golpe, resolver todos los temas pendientes y planificar el trimestre entero. Spoiler: no se puede. Divide las tareas, prioriza y date permiso para arrancar poco a poco.
2. Mantén pequeños rituales de vacaciones
Si en vacaciones desayunabas con calma, sigue haciéndolo aunque sea 10 minutos. Si caminabas cada tarde, reserva un hueco para ello. Pequeños gestos ayudan a suavizar el cambio.
3. Recupera rutinas saludables
El verano puede haberte dejado algún exceso de helado, terraceo o trasnoche. No pasa nada. El cuerpo y la mente agradecen volver a hábitos saludables: dormir al menos 7 horas, hidratarte, hacer ejercicio suave y mantener una alimentación equilibrada.
4. Programa planes agradables
En lugar de ver tu calendario como una lista interminable de obligaciones, úsalo también para programar momentos agradables: una cena con amigos, una película, una clase que te apetezca. Eso equilibra la balanza.
5. Recuerda lo positivo de tu trabajo
No todo es malo: quizá tienes compañeros que te hacen reír, un proyecto interesante o simplemente la seguridad de un sueldo. Reconectar con esas partes positivas ayuda a darle sentido al regreso.
6. Ajusta expectativas
No hace falta que vuelvas siendo la persona más productiva del planeta. Acepta que habrá días de adaptación. Es parte del proceso.Date permiso para ir poco a poco.
7. Aplica el humor
Reír es terapéutico. No dejes pasar cualquier oportunidad que te dé tu día para, al menos, sonreír.
8. Cuida tu espacio de trabajo
Ordenar el escritorio, poner una planta o cambiar el fondo de pantalla puede parecer mínimo, pero ayuda a crear un entorno más agradable.
9. Practica técnicas de relajación
Respiración consciente, mindfulness o simplemente desconectar del móvil durante ratos. La mente también necesita vacaciones pequeñas cada día.
10. Si el malestar se alarga, busca ayuda
Si después de varias semanas la apatía, la ansiedad o la tristeza no desaparecen, puede que no sea solo un bajón postvacacional. Ahí es donde la psicología puede acompañarte.
Aprovecha la vuelta como una oportunidad
Aunque pueda sonar raro, volver de vacaciones también es una oportunidad. Es el momento perfecto para revisar:
- ¿Estoy contenta/o con mi rutina actual?
- ¿Qué quiero mantener del verano?
- ¿Qué necesito cambiar para sentirme mejor el resto del año?
Muchas personas descubren que el malestar no viene solo por acabar las vacaciones, sino porque su vida diaria no les satisface. En esos casos, pedir ayuda psicológica no es un signo de debilidad, sino de valentía: significa que estás dispuesto a hacer cambios para cuidarte.
Psicología: tu aliada para un regreso con equilibrio
Un proceso terapéutico puede ayudarte a:
- Aprender a manejar el estrés y la ansiedad.
- Recuperar la motivación y la energía.
- Mejorar tu organización del tiempo y tu descanso.
- Profundizar en lo que realmente quieres en tu vida.
- Construir rutinas más equilibradas.
La terapia no se limita a resolver “problemas graves”. También sirve para acompañarte en momentos de transición, como este regreso tras vacaciones, y darte herramientas para vivir con más serenidad
Conclusión
El síndrome postvacacional es común y pasajero, pero también puede ser un aviso de que necesitas replantearte tu ritmo de vida. Con pequeños cambios, buen humor y la ayuda adecuada, volver a la rutina puede ser más llevadero e incluso motivador (en serio, ¡las siestas interminables están sobrevaloradas!).
Si notas que la vuelta se te está haciendo cuesta arriba, no estás solo/a.
Si quieres te acompaño a gestionar el estrés, encontrar motivación y crear rutinas que realmente funcionen para ti.
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Preguntas frecuentes sobre el síndrome postvacacional
¿Qué es el síndrome postvacacional?
El síndrome postvacacional es un conjunto de síntomas de estrés, apatía y cansancio que aparecen al volver al trabajo o la rutina después de las vacaciones. No es una enfermedad oficial, pero sí una experiencia común que afecta al bienestar físico y emocional.
¿Cuánto dura el síndrome postvacacional?
Normalmente dura entre unos pocos días y dos semanas. Si los síntomas se prolongan más tiempo o empeoran, puede ser señal de que existe un nivel de estrés mayor o un problema de fondo, en cuyo caso conviene consultar a un psicólogo.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome postvacacional?
Los más habituales son falta de motivación, tristeza, irritabilidad, cansancio, dificultad para dormir, problemas de concentración y dolores de cabeza o molestias digestivas.
¿Cómo superar el síndrome postvacacional?
Algunos consejos son: retomar poco a poco las tareas, mantener rutinas saludables de sueño y alimentación, reservar tiempo para actividades agradables y practicar técnicas de relajación como la respiración consciente o el mindfulness.
¿Cuándo acudir a un psicólogo por síndrome postvacacional?
Si después de varias semanas persisten la apatía, la ansiedad o la tristeza, o si sientes que el malestar afecta a tu vida personal o laboral, es recomendable acudir a un psicólogo para recibir apoyo profesional.
Ana Saro Psicóloga en
https://www.instagram.com/blisspsicologia/